domingo, 15 de diciembre de 2013

un chico de 16 años

Estaba haciendo la inscripción para un curso de formación. Era un chico de 15 años. Le pedí el teléfono de su madre y me dijo que su madre no tenía teléfono. Además me dijo que su madre trabajaba en un bar, le pedí el número del bar y me dijo que no tenía. Le insistí y le mostré mi extrañeza. Creí que me tomaba el pelo. Le dejo de insistir cuando noté que le estaba presionando mucho y se estaba agobiando, casi poniéndose agresivo.
Me estaba dando cuenta que le estaba encuadrando en el estereotipo de chico marginal, violento y ante el hay que protegerse.
Abandonó el colegio en 2º de la ESO, por falta de disciplina. Hablando con personas que le conocen me dicen que su madre no quiere saber nada de él, que no acudió a firmar cuando tenía una plaza en un centro educativo y por eso perdió la plaza. Me dijeron que se había criado solo...
Y comprendí, que estaba protegiendo a su madre y estaba pidiendo a gritos ser respetado y querido. Defendía su dignidad.